Antonio M. M. se enfrenta a diez años de prisión por, presuntamente, incendiar la vivienda en la que dormían su mujer y su hija de tres meses, además de otros familiares, en Colloto en 2003. Ayer, ante el tribunal de la sección tercera de la Audiencia, negó los hechos: «Yo no incendié la habitación. Estaba durmiendo en casa de mi hermana cuando ocurrió», declaró.
Lo que no obvió fue el golpe que propinó a su pareja. Tras enterarse del suceso, se dirigió a la vivienda para «preguntar por la niña. Ella estaba histérica, me acusó del incendio y le solté una patada», confirmó sin más.
No era la primera agresión. La historia entre Antonio M. M. y Aroa F. P. se fraguó entre problemas. Aunque casados «por la ley gitana» y con una hija en común, la pareja apenas vivió junta. «Nos llevábamos mal. Discutíamos y a veces me pegaba», reconoció la joven ayer. A pesar de todo, «estaba enamorada y le buscaba».
Ambos mantenían encuentros fugaces en «descampados» o en la habitación que Aroa ocupaba en el domicilio familiar, en la que se produjo el incendio. Cuando Antonio quería hablar con la mujer, golpeaba la ventana y accedía al piso a través de ella.
Pero las discusiones continuaban. Tanto que la joven pasó con su hija a dormir en la habitación de su madre, «porque tenía miedo de que me viniera a molestar». El 25 de febrero de 2003, según el Ministerio Fiscal, Antonio M. M. regresó a la casa. Al no obtener respuesta, violentó la ventana, pero ni Aroa ni la pequeña estaban en su interior y, por ello, prendió fuego al dormitorio. Lo hizo -sostiene el ministerio- pese a tener conocimiento de que estaban en otra estancia del interior del inmueble.
A preguntas del fiscal y de la defensa, el acusado reiteró que no había sido el autor del fuego. Los peritos confirmaron que el incendio había sido «provocado», pero ninguno de los testigos que compareció ayer vieron al joven prendiendo fuego a la vivienda.
¿Por qué, entonces, Aroa sospechó de él? «Porque discutíamos y a veces me pegaba una hostia, ¿quién iba a ser?», contestó ante el tribunal de la Audiencia. Sea como sea, ayer la joven incurrió en «contradicciones». El Ministerio Fiscal incluso le recordó que se enfrentaba a tres años de prisión por «falso testimonio». Lo hizo después de que declarara que a la primera persona que vio en la calle tras abandonar la casa por el incendio «fue al padre de Antonio». Ante la Policía, dijo haberse topado con su pareja.
Inspección ocular
Los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía que realizaron la inspección ocular del inmueble atestiguaron que el «incendio fue provocado y comenzó en la cama del dormitorio». Descartaron como causa un posible cortocircuito y remarcaron que «la ventana estaba forzada desde el exterior» y que cualquier persona, desde la calle, podría haber lanzado un cigarrillo o similar. Lo que no encontraron fueron huellas digitales.